Reflexión sobre la Pascua (primera parte)

El acontecimiento de la Pascua, que la Iglesia celebra con  gran solemnidad y que está rodeado de actos litúrgicos y de piedad popular, concentra precisamente la novedad de lo que la fe cristiana es con respecto a otras religiones y de frente a lo que ordinariamente pasa en el mundo. Este mundo está lleno de contradicciones, el mal y el bien se encuentran mezclado de forma confusa en los corazones y en las conciencias de todos los seres humanos; ha sido así desde siempre, o mejor dicho desde el principio.

¿Quién gana la batalla por la humanidad? Aunque nunca debemos olvidar que el hombre es capaz de hacer cosas buenas la impresión general mas bien es de que el que gana es el Mal, hay una especie de fuerza oscura en el interior del ser humano que lo inclina hacia el mal, esto se manifiesta de muy variadas formas: guerra, desigualdad, violencia, odio, crimen, terrorismo, vicios, ambiciones desmedidas, pasiones desordenadas, abuso de autoridad, corrupción, muerte. En esta sociedad mediática en la que vivimos las noticias que nos hacen llegar casi siempre son malas, casi siempre reflejan las limitaciones y la malicia del hombre…esto no sorprende, quizá pensemos que al estar construyendo una sociedad cada vez más democrática o que al alcanzar un progreso técnico como el que estamos logrando el bien podrá triunfar…todo eso es bueno y no queremos renunciar a ello, pero independientemente de que realmente eso esté funcionando no es suficiente; lo podemos saber porque cada día aparecen nuevas formas de mal (muchas de las cuales son justificadas por amplios sectores de la población o por los gobiernos, sirva de ejemplo la cuestión del aborto) donde los más fuertes se imponen a los más débiles, donde se generan más grupos de desposeídos y marginados, los males tradicionales continúan sin resolverse y así el panorama de los habitantes de la Tierra sigue ensombreciéndose.

Pero en medio de todo eso y desde hace casi dos mil años brilla una “luz en las tinieblas”, un mensaje que dice que “Jesús Resucitó”. En el Evangelio de Juan (20,19-31) está escrito que Jesús se apareció en dos momentos a los discípulos que después de su muerte se encontraban encerrados por miedo. ¿Cómo se presenta Jesús? Hay muchos detalles en los que conviene detenernos.

  1. En la noche: la noche es la hora del poder del mal, pero Jesús ha triunfado sobre el mal, en Jesús la vida triunfa sobre la muerte.
  2. Se presenta repentinamente, es lo que llamamos “una aparición”, pero se identifica por sus palabras “la paz esté con ustedes” que son un don; aquí podemos establecer una analogía con la Creación como es narrada en el Génesis, Dios crea con su Palabra “dijo Dios que haya luz y hubo luz”, el Evangelio de Juan en el prólogo (1,1 y siguientes) habla de que Jesús es la Palabra, en este Evangelio que estamos meditando Jesús crea con su Palabra, al decir “la paz esté con ustedes” Él crea la paz en los corazones de los discípulos.
  3. También les muestra las manos y el costado, para que sepan que si es Él y a que precio les ha traído la paz, por eso dice la Iglesia que Jesús obra la salvación “con palabras y gestos”.
  4. El fruto visible de este encuentro es la alegría, ¿cómo no alegrarse están viendo a Jesús, el amado maestro, el crucificado, que está vivo?
  5. Jesús los envía y les comunica el Espíritu Santo (de nuevo con un gesto “sopló sobre ellos” y palabras, a semejanza de la concepción judía del “ruaj” el aliento divino con el cual Dios comunica la vida a Adán, así Cristo crea algo nuevo al comunicar al Espíritu Santo en plenitud).
  6. Y ¿cuál es la primer encomienda de Jesús a los discípulos (a la Iglesia) santificados por el Espíritu? la Misericordia, Jesús los constituye en administradores del misterio del perdón, del Perdón y la Salvación, de su Perdón y Salvación.

Y este es solo el primer momento, algo nuevo ha ocurrido, Jesús hace nuevas todas las cosas, si Jesús ha resucitado entonces todo cambia, todo es nuevo porque queda claro que la muerte y el mal no tienen la última palabra, que hay lugar para la esperanza, que hay posibilidad para el Amor y para la felicidad, que el Bien triunfa sobre el Mal, esto es la Pascua del Señor, Aleluya.

Muéstrame tus llagas Jesús

y alégrame con tu Resurrección,

dame el don de tu Espíritu,

hazme de nuevo Señor

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