Enciende una Luz

No hay ser humano, hombre o mujer, de cualquier edad, que no haya experimentado el dolor y la angustia, cuando nuestra resistencia es puesta a prueba por la vida. Al darse esas circunstancias pareciera que nuestra existencia entra en un estado de confusión y oscuridad, nos invade un miedo paralizante o la frustración se hace tan insoportable que hasta quisiéramos morir. ¿Qué hacer cuando nos encontramos en esas condiciones? He aquí algunas sugerencias que pueden servirnos:

-Respira, hacerlo es reconfortante y tiene un efecto relajante sobre nuestro cuerpo y nuestra mente.

-Llora si es necesario, las emociones contenidas requieren un desahogo, un sano escape para no reventar.

-Piensa en Dios, en su omnipotencia, en que en ese preciso momento está a tu lado, haz oración.

-Recuerda, que muchas personas están orando por tí, todo un círculo de velas encendidas de fe te está rodeando.

-Observa, mira a tu alrededor, verás un horizonte más amplio en el que lo que te preocupa ocupa solo una pequeña parte comparada con todo el bien que sigue habiendo en tu vida.

-Sonríe, porque por nada del mundo dejarás de ser amado…además muchas veces lo que nos preocupa o asusta carece de importancia ¡te reirás de ti mismo cuando te des cuenta de que no pasa nada!

-Actúa, Dios te acompaña y te fortalece, haz lo que tengas que hacer, pero no tomes decisiones con la cabeza aturdida por las emociones.

-Ofrece ¿no has pensado que lo que te está pasando puede ser para bien? Puedes ofrecerle a Dios tus penas por ti mismo o por los demás.

-Demuestra, que sigues siendo capaz de amar, haz algo por los demás, te ayudará a redescubrir lo valioso que eres.

-Habla, siempre hay alguien dispuesto a escucharte, en quien puedas apoyarte.

-Comparte, lo que te ha pasado podrá ayudar a otras personas que estén pasando por algo semejante

Estos sencillos consejos no forman la solución del problema, pero contribuyen a ella, pues, sabiendo que de cualquier forma hemos de sufrir, más vale hacerlo lo mejor que podamos y así no perderemos la dicha de vivir. Si la oscuridad está envolviendo tu vida no olvides y “enciende una luz” porque Dios quiere iluminar esas tinieblas a través de ti, y su luz es la luz de la vida.

Cuando digo: ‘vacila mi pie’, tu amor, Yahveh, me sostiene; y en el colmo de mis tribulaciones interiores, tus consuelos recrean mi alma” Salmo 94,18-19

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