La exigencia del Evangelio

Está escrito en Mateo 13,45-46 que el Reino de los cielos es como la alegría de encontrar una perla de gran valor…y yo muchas veces me pregunto si la forma en que estoy viviendo refleja algo de esa alegría, porque como cristiano afirmo haber encontrado el Reino y estar actualmente en Él, no sin lucha por supuesto. Entonces me di cuenta que no estaba viviendo esa coherencia con mi fe que el Señor me pedía, ¿cómo podía sentirme tan seguro solo por el hecho de estar convencido de la verdad del Evangelio? el Señor me pedía mas, pues el Evangelio es salvación solo cuando se pone en práctica.

¿Cuál es el problema entonces? Pues que el Señor no nos pone fácil el camino, basta con leer el capítulo 5 de Mateo para darnos cuenta que el Señor es exigente, nos pide una forma nueva de vivir, con otros criterios que no son los del mundo sino los de Dios, donde el valor más alto sea el amor, pero el amor con forma de cruz….y eso desalienta a muchos, que de por sí encuentran su vida bastante difícil por las dificultades que enfrentan, además exige una fe totalmente confiada en las Palabras del Señor, que en un contexto de pluralismo religioso uno no sabe si hacer caso o no, como sucede por ejemplo en el capítulo 6 de Juan, cuando muchos discípulos lo abandonaron.

Surge así entonces una pregunta en mi interior ¿seré yo capaz de decir “tu tienes palabras de vida eterna”? creía que si lo era, pero me he dado cuenta que si mi vida no acompaña a mis palabras mi fe resulta vacía. Así que tuve la tentación de decir “entonces, para que sigo, mas vale retirarme de este camino”, pero como estoy convencido que no hay mejor respuesta a la tentación que la oración pues decidí invocar al Señor exponiéndole mis temores con  aquellas palabras de Jeremías “Ay, Señor, Dios mío, mira que no sé hablar, que solo soy un muchacho” (Jeremías 1,6), la respuesta no se hizo esperar “No digas que eres un muchacho, pues irás a donde yo te envíe y dirás lo que yo te ordene” (Jeremías 1,7).

Ahora se que no debo angustiarme si el Señor es exigente, ahora tengo la alegría verdadera de haber encontrado la perla de gran valor, estoy dispuesto a confiar en la gracia de Dios y venderlo todo por tenerlo a Él, seré santo porque Él está conmigo, porque mi Dios y Señor no me desampara, es su gracia la que puede hacer de mi vida la vida nueva del Evangelio…eso, según la Iglesia, se llama santidad, no se consigue de un solo golpe, sino siendo dóciles al Espíritu Divino.

“Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto” Mateo 5,48

Comments

  1. Hermosa manera de acoger el evangelio Padre que Dios lo bendiga en ese camino de santidad.

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