No te rendirás

Siempre he pensado que debería haber un mandamiento en la Biblia que dijera “no te rendirás”, porque la tentación de hacerlo es una de las más fuertes en la vida, decir “ya no más”, “ya basta” o “hasta aquí llego” y renunciar a la lucha por vivir mejor, “tirar la toalla”. Y es que las cosas no son fáciles, todos enfrentamos retos constantemente, desde los problemas para satisfacer nuestras necesidades más elementales hasta dificultades emocionales y espirituales; además vivimos en un mundo donde se debilita la voluntad de ser felices, quizá esto parecerá extraño pero es cierto, nuestra sociedad, con su avidez de experiencias y sensaciones nunca está satisfecha, siempre necesita mas, somos dependientes de nuestras seguridades, de nuestro estilo de vida y de nuestros deseos más primarios, una perenne inmadurez se ha ido apoderando de la vida de las personas.

Todo esto lo digo no solo como una teoría sino que lo he experimentado personalmente, yo también soy humano, sé lo que es tener miedo y enfrentarse al fracaso, también yo tengo mis traumas y complejos, anclas que me arrastran hacia los oscuros y profundos abismos de la infelicidad; admiro a todas aquellas personas que en circunstancias mucho más difíciles han sabido salir adelante y cuyas limitaciones no les impiden ser felices, pero también hay muchos como yo, acobardados ante la vida e incapaces de librarse del temor o la inseguridad, escondiendo quizá graves carencias personales tras una fachada de alegría superficial y de autosuficiencia. ¿Hasta cuando podrá resistir esa imagen que me he construido de mi mismo? No mucho pues la erosión es constante por la acción de la fuerza de la realidad que no deja de mostrarme una y otra vez que la felicidad no se alcanza fácilmente, por mas que huya no puedo evitar la lucha, los desafíos y el continuo esforzarse, pero he aquí que me encuentro cansado y con tan pocos ánimos que pienso en rendirme y dejarme llevar por el oleaje del sinsentido y la desesperación ¿acaso no se han rendido muchos ya?.

Solo hay una esperanza, buscar una fuerza que sea superior a ti, una fuerza que trascendiendo todas tus limitaciones sea capaz de hacer de mi mismo una persona libre y determinada a conseguir la felicidad; quizá muchos hacen esa búsqueda en el conocimiento, la terapia psicológica, los libros de autoayuda, etc. yo he encontrado mi fuerza en Jesús. No desprecio nada de lo que he mencionado, pero para mí lo único suficiente es Jesús de Nazaret a quien confieso como el Hijo de Dios, según la fe de la Iglesia Católica, Él es para mí la fuerza y la esperanza de la vida, es la persona que me ha conquistado el corazón y en quien yo he descubierto mi verdadera vocación: la felicidad eterna. Jesús no se rindió, vivió su vida con autenticidad y aceptó enfrentar las situaciones más duras de la condición humana que son el rechazo, el dolor y la muerte; Jesús no solo es mi ejemplo sino que es también la gracia que permite que mi vida personal sea mejor y en esa misma medida yo contribuya a mejorar la vida de los demás.

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

Filipenses 4:13

 

 

Comments

  1. Amén…Caerse está permitido, levantarse es obligado…y más para alguien revestido con la gracia del Espíritu Santo en su vida. No somos jansenistas 😛

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