Señor, si quieres puedes curarme

jesus_leperLecturas del día: Génesis 17, 1. 9-10. 15-22; Salmo 127; Mateo 8,1-4

No hay duda para quien ha hecho camino de fe a través de las Escrituras que Dios es grande, que su amor supera todas nuestras expectativas; ahí está el caso de Abraham que quería un hijo, Dios se lo prometió, él y su esposa quisieron arreglarlo a su manera y tuvo a Ismael de Agar la esclava de Sara, pero ese no era el plan de Dios, así que vino Isaac el hijo deseado de Abraham y Sara. Ismael e Isaac se convirtieron en padres de naciones, dándole a Abraham una descendencia numerosa, mucho más de lo que se había imaginado.

Jesús en el Evangelio de hoy viene a confirmar esto, el poder de Dios es infinito y se nos da con generosidad, un leproso se acercó a Jesús, se postró ante Él con humildad y le suplicó con fe absoluta “Señor, si quieres puedes curarme”. ¿No estamos tú y yo en la misma situación? Llevamos mucho tiempo luchando con nuestras propias lepras, enfermos del cuerpo y del alma, arrastrándonos en la vida y considerándonos indignos del amor de Dios y de los hombres, tal y como le sucedía a los leprosos en tiempos de Jesús. Pues he aquí que es la hora de acercarse a Jesús, de echarnos a sus pies con humildad reconociendo nuestras miserias sin importar el que dirán, sin reservas, sin temor. Es hora de pronunciar las palabras de la fe “Señor, si quieres puedes curarme”, y dejar que la acción amorosa de Dios se haga realidad en nuestra vida, en lo interior y lo exterior, en lo que está enfermo, en lo que está podrido, en lo que está muerto, y que el Dios de la Vida nos renueve, nos sane, nos transforme. Así seremos criaturas nuevas, hijos amados, seres felices que dan felicidad, instrumentos de la gracia de Dios…atrévete a hacerlo y escucharás las palabras de poder “Sí quiero, queda sano”, entonces no cabrás de gozo, ya nadie te dirá que evangelices, lo harás espontáneamente porque sabrás cuan grande es el amor de Dios.

Ten fe, cree con toda tu alma en el poder de Dios, déjalo actuar en tu vida y no te arrepentirás y verás iluminadas aquellas partes oscuras de tu ser que tanto te atormentan, serás libre para amar sabiendo que no hay cosa más grande a la que puedas aspirar que al amor, que el Señor cubra tu corazón con su misericordia y te de su paz, porque Él es tu Dios y tú…tú eres su amado hij@.

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