Jesucristo Rey del Universo

cristo-reyEste próximo 24 de Noviembre es la solemnidad de Cristo Rey, con la que termina el año litúrgico y además será la clausura del Año de la Fe convocado por el amado Papa Emérito Benedicto XVI, un año de grandes sorpresas ha transcurrido, junto con su nada despreciable dosis de males, viejos y nuevos, así es la vida de los hombres, así es la vida de la Iglesia, pero el amor de Dios sigue sobrepasando todas las cosas.

¿Qué significa celebrar a Cristo como Rey? El sentido de esta fiesta es dirigir nuestra mirada de fe hacia el futuro, hacia el fin de los tiempos, hacia la Gloria, porque el año litúrgico que termina no es sino un resumen de la historia de la salvación que venimos recorriendo desde hace milenios y una anticipación de lo que nos espera más allá de este mundo, en la eternidad, el Reinado de Cristo y la consumación en Dios de todas las cosas, el cielo nuevo y la tierra nueva, la humanidad nueva que vivirá en la perenne contemplación de Dios, la paz universal, el gozo sempiterno, el amor absoluto.

En este sentido la vida misma del Señor Jesucristo es una síntesis de la historia del mundo, ahora estamos en la Cruz al igual que Él cuando fue cruelmente torturado y humillado, cuando puestos a su alrededor los buitres del poder, el dinero, la violencia, la religión vacía y la mundanidad, vamos, hasta Satanás mismo, rondaron a su alrededor considerándolo derrotado, listos para devorar el cadáver (Lucas 17,26-37)…pero no hubo tal cadáver, Él resucitó, venciendo con su Omnipotencia todas las fuerzas del mal, hasta la misma muerte se deshizo, nada puede contener la Inmensidad del Amor de los Amores que se entregó por nosotros. De modo que el mundo, la humanidad entera también resucitará algún día, será renovada y se verá libre de las cadenas del pecado y de la muerte.

el-cristo-rey-del-cubilete-silao-guanajuatoÉl es el hijo del hombre que ha recibido todo el poder para llevar a buen término la obra de Dios entre los hombres (Daniel 7,13-14), cuando venga definitivamente su Reino éste no tendrá fin, Él es rey para siempre y nosotros reinaremos con Él. Pero, ¿qué hay que hacer para tener la vida eterna?, pues la respuesta es siempre la misma “arrepentirse y creer en el Evangelio” (Marcos 1,15), dejar que Cristo reine aquí y ahora, en mí, en el mundo de mis pensamientos y en mi corazón, en mis ideas y en mis decisiones, que sea suyo mi obrar, que su amor me conduzca por el camino de la vida, que su paz me conforte en mis tribulaciones, que su misericordia me mueva a estar siempre cerca de mis hermanos, de los pobres, de los que sufren. El Reino ya está entre nosotros y actúa discretamente, no está en lo aparatoso y en lo extraordinario, se manifiesta en las cosas pequeñas de cada día, en las almas santas que desde el anonimato construyen un mundo mejor, en cada gesto humano de perdón, de entrega, de alegría. Desear que venga ya, que vuelva a llenar nuestra existencia con la plenitud de su presencia, que enjugue las lágrimas de nuestros ojos (Isaías 25,8) y acabe con el reinado del mal, del pecado y de la muerte.

Creer en Él, este es el gran desafío, dejar que todo mi ser le pertenezca, abandonarme, dejarme llevar por Él completamente enamorado a una nueva manera de ser y de vivir, no ceder ante nada, no traicionar su amor por nada…para poder gritar cuando llegue el momento, sea en una muerte tranquila o en el martirio: ¡Viva Cristo Rey!

martires_mexicanos

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