¿Qué buscan?

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El aspecto fundamental de nuestra fe es, sin duda alguna, el seguimiento de Jesús, la respuesta que cada uno da a la llamada universal a la salvación, es por lo tanto algo que se va construyendo poco a poco entre dos.

Esta llamada llega de muchas maneras, a través de una persona o un acontecimiento que nos pone en contacto con la Palabra de Dios, con la figura de Jesús y su mensaje, de hecho no pocas veces buscamos aun sin saberlo, recorriendo caminos tortuosos de ideologías y doctrinas humanas.
Estamos en busca del hombre auténtico a la vez que del misterio de Dios, queremos una vida más plena a la vez que más sencilla, hemos perdido a Dios y de paso nos hemos perdido a nosotros mismos, quizá por ello decía el filósofo francés Gabriel Marcel que somos Homo Viator, o sea hombres en camino.

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Y es precisamente en el camino donde nos hemos encontrado a Jesús de Nazaret, como aquellos primeros discípulos que nos cuenta san Juan en su Evangelio, aquellos que andaban tras los pasos de Juan el Bautista, buscando tal vez en el estilo de vida del Bautista una respuesta a sus inquietudes. Probablemente fueran judíos deseosos de vivir mejor su religión, o el mensaje de Juan los habría conquistado, o eran de los que ya esperaban al Mesías, o tan solo curiosos a quienes ese profeta vestido con piel de camello llamaba la atención. Lo cierto es que la Providencia tuvo a bien colocarlos en un momento histórico excepcional, ese momento en que el Bautista ve pasar a Jesús de Nazaret y lo señala como el “cordero de Dios”, entonces la mente de aquellos hombres se iluminaría con una serie de imágenes bíblicas, pues estarían sin duda familiarizados con la historia religiosa de su pueblo, y deciden ir tras aquel joven maduro del que se dicen tantas cosas, así que van en pos de él probablemente indecisos sobre si abordarlo o no.

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Pero Jesús lo sabe, percibe a aquellos dos titubeantes haciendo camino a sus espaldas, así que les planta cara y los interpela diciéndoles “¿qué buscan?”. Una pregunta que sacudió la historia de aquellos dos discípulos y la de tantos otros después de ellos, pues esa pregunta encierra un gran significado, refleja las inquietudes de todos los hombres que se afanan en la vida en busca de felicidad, de una vida plena, de respuestas, de soluciones, de redención, de eternidad. ¿Qué buscan? les dijo Jesús, ellos respondieron “maestro, ¿dónde vives?”, Jesús replicó “vengan y lo verán”…esos hombres ya no fueron los mismos, de seguidores del Bautista pasaron a ser discípulos de Jesús, y luego serían apóstoles, después el largo camino de la misión y así hasta la muerte, ¡Cómo cambia Cristo la vida de los que se encuentran con él!

Dejémonos encontrar ahora tú y yo, volvamos a leer el Evangelio (Juan 1,35-42), metámonos en él como un personaje más y que Jesús de Nazaret nos interrogue, nos lleve consigo y transforme nuestra vida, porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14,6).

Raymundo Tristán

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